La interculturalidad como tema de las clases de español

Desde muy pequeña los colores de la muerte me intrigaron. Yo tuve la suerte de tener cerca de mí a mi abuela Maxi, viviendo con nosotros en Brasil, por muchos años. Los mejores recuerdos que tengo de ella son de sus risas y alegría por la vida… pero siempre vestida de “negro”. Cuando le preguntaba porque no usaba otro color, me decía, con cara triste y pesar: “es que soy viuda y así es cómo llevo el luto de tu abuelo”. Y así crecí, en mi universo cultural de una niña brasileña e hija de inmigrantes españoles, relacionando el negro con la figura de la muerte y del luto a los muertos.

Hasta que un día conocí a Catrina, una joven señora, que, mismo siempre estando rodeada por el peso de la muerte y de los muertos, llevaba en su cara todos los colores de la vida. ¿Y cómo eso? No me cansaba de pensar cómo era posible honrar a los muertos con una enigmática belleza representada en sus flores y adornos llenos de colores estampados en sus huesos saltados. Me preguntaba cómo era posible que, en un día tan triste como es el “dia de finados” en Brasil, la gente de otro lugar se pintase la cara, adornase sus casas y las tumbas con flores, y que los niños corrieran y jugaran en los cementerios, lugar donde mi madre siempre me dijo que teníamos que hacer silencio en respeto a los muertos. ¿sería posible considerar eso una falta de respeto?

Fue entonces, en este momento, que me di cuenta de que Catrina era mi primera experiencia intercultural, pues me ha hecho pensar sobre la cultura del otro, compararla a la mía y entender y respetar a las dos.

De acuerdo con el Plan Curricular del Instituto Cervantes1 la Interculturalidad ocurre cuando el hablante de una lengua consigue tener una visión más amplia de la diversidad cultural, consigue entender el papel de las actitudes y los factores afectivos y comprende los referentes culturales, el porque de cada cosa. Además de eso, ese documento describe que se espera que ese alumno se aproxime y entienda otras culturas y las convenciones sociales de cada región. Además, se desea que él sea capaz de participar en situaciones interculturales de forma adecuada y que sea un intermediario cultural. Así, muchos manuales didácticos dedicados a la enseñanza del español ya traen dentro de sus Unidades el componente Intercultural como destaque.

De la misma manera, la propia BNCC(Base Nacional Comum Curricular) describe en la Competencia General 3 que el aprendizaje de las diferentes asignaturas ofrecidas en las escuelas debe promover un repertorio cultural que busque valorar las diferentes manifestaciones artísticas y culturales.

O sea, se busca que al enseñar e interpretar la cultura del otro, el alumno no se quede apenas con el conocimiento metido en una estantería clasificatoria cultural y sí, que sea capaz de hacer algo con lo que acaba de adquirir, de establecer relaciones entre lo que él tiene como su matriz cultural y la cultural extranjera que acaba de aprender. Y así, sepa lo que tiene que hacer y de que manera portarse frente a una nueva situación cultural.

Y fue justamente con esta definición sobre la interculturalidad qué pude, por primera vez, preparar una fiesta cultural acerca del día de los muertos en una institución que impartía clases de español. Confieso que el hecho, en aquel tiempo, fue algo súper novedoso, pues, a pesar de ser un colegio internacional, por ser católico, no se permitía nada parecido o relacionado a las fiestas de “Halloween”.

Así, para prepararnos para “La Fiesta” desarrollé un proyecto llamado: Día de Muertos: los colores vivos de México.

En este trabajo presentamos la historia de mi amiga Catrina, buscamos entender cómo se componen los altares y la adoración de los antepasados, experimentamos algunas comidas típicas preparadas para recibir a los familiares que vienen a visitar a su familia en esos días. Dibujamos y coloreamos a lindos “alebrijes” y desvendamos sus significados. Y al final, punto máximo del evento, recordamos los colores y las formas al adornar a nuestras propias calaveras y pintarnos las caras.

Vale recordar que todo esto fue realizado sin dejar de cumplir cronogramas escolares, pues durante nuestro proyecto seguimos estudiando las conjugaciones verbales en pretérito, para contar la historia de los que ya se fueron. Trabajamos los comandos de órdenes y consejos y los imperativos al elaborar una receta típica para esta fiesta como los “antojitos” o “pan de muertos”. Buscamos crear carteles ilustrando diferentes expresiones idiomáticas que se usan para definir “la muerte”. Nos reímos mucho con nuestro concurso de “calaveras literarias” donde los alumnos componían versos rimados, buscando burlarse de la muerte.

Y mismo entre risas y colores, no dejamos de promover el pensamiento crítico de los alumnos al estudiar el término “catríni” y “garbanceroii” al buscar entender el origen de la figura de Catrina, La calavera Garbancera. Así, tuvimos la oportunidad de conocer sus orígenes en las obras de José Guadalupe Posada y de Diego de Rivera.

Sueño de Una Tarde Dominical, Diego Rivera, Mural, 1946-7 (parte del mural)

Fonte:https://static1.squarespace.com/static/5553bd3fe4b031f5910e94a2/t/581a3d41e4fcb5b1148e47be/1478114655889/La+Catrina+Rivera+Frida+Posada

Bueno, tengo que confesaros que esto ha ocurrido ya hace muchos años y mis alumnos ya están mayores y creo que muchos habrán tenido la oportunidad de ir al cine, incluso de llevar a sus hijos, para ver la película “Coco”, que llegó a Brasil con el nombre “Viva: a vida é uma festa” o a ver a “El Libro de la Vida”, que aquí se llamó “Festa no Céu”. Y, así como yo, seguramente han entendido y sabido explicar todo lo que han visto retratado allá, no por haberlo leído en un libro o memorizado simples textos descriptivos y sí, por haberlo vivido en sus clases de español. ¡Y eso sí, para mí, es una fiesta!

Así termino este pequeño texto comentando que las clases de español pueden ser un mar de conocimiento, que nos pueden traer múltiples oportunidades de enseñar un idioma, pero que no podemos dejar la parte cultural de fuera y mucho menos dejar de exponerla de forma crítica buscando llevar al alumno a entenderla, respetarla y reflexionar sobre la suya.

Rindo aquí, entonces, un pequeño homenaje a Catrina, mi musa intercultural.

Fonte: https://www.mexicodesconocido.com.mx/sites/default/files/styles/adaptive/public/fichas-destino/peliculas-animadas-inspiradas-mexico-1200.jpg

Saberes y comportamientos culturales es un libro concebido como material complementario para las clases de ELE o bien como manual de referencia para clases o sesiones de cultura. Compuesto por 50 breves unidades para trabajar el componente culturaldescrito en los inventarios del Plan Curricular del Instituto Cervantes (PCIC) para los niveles A1/A2. 50 unidades a doble página para trabajar en el aula los referentes culturales, los comportamientos socioculturales y la interculturalidad. Información para adquirir conocimientos sociales, culturales, históricos, políticos y económicos de los países hispanohablantes y para desarrollar comportamientos favorables a la comprensión de sus modos de vida y costumbres. Actividades variadas y estimulantes en las que se trabajan diferentes destrezas. Dinámicas diferentes enmarcadas en distintos agrupamientos (individuales, parejas, grupos pequeños y grupo clase). La independencia temática de las unidades permite seguir tanto la secuenciación propuesta en el índice como aplicar otros criterios de selección en función de los distintos intereses o necesidades del aula.